Embarazo

La placenta

¿Has oído hablar alguna vez de la placenta? La placenta es un órgano que se forma durante el embarazo y su función principal es la de hacer que el bebé vaya formándose y creciendo hasta que nace, proporcionando todo lo necesario durante los nueve meses de embarazo para su supervivencia.

Durante el embarazo la placenta va a ir cambiando y creciendo para poder ir realizando todas las funciones que el bebé requiere en los distintos meses de embarazo. A término, la placenta normalmente tiene una forma circular que puede pesar alrededor de los 500 gramos, el tamaño puede variar dependiendo del peso del bebé, de si durante el embarazo la madre ha presentado alguna patología como (diabetes, tensión arterial alta, preeclampsia…)

La placenta está formada por dos caras:

la cara materna y la cara fetal

-Cara materna: La cara materna tiene un color rojo oscuro, está formada por los cotiledones. Esta cara es la que está en contacto con el útero materno.

-Cara fetal: La cara fetal está cubierta por la bolsa amniótica, a través de ella se aprecian los vasos sanguíneos que van a formar las dos arterias y la vena umbilical que van a través del cordón umbilical. Este cordón comunica la circulación del bebé con la de la mamá. A través de las arterias del cordón, la sangre del bebé sale del cuerpo hasta llegar a la placenta donde la placenta hará su magia y una vez realizadas sus funciones, la sangre del bebé volverá a su cuerpo a través de la vena umbilical.

La placenta también está formada por la bolsa amniótica o saco amniótico que a su vez está formada por dos capas. El corion (capa externa) y el amnios (capa interna) dentro de ella se encuentra el líquido amniótico

¿Qué funciones tiene la placenta?

Cuando digo que la placenta hace su magia… Es porque realmente la placenta hace magia para conseguir que nuestro bebé forme todos sus órganos y a los nueve meses nazca un ser humano que es capaz de realizar por si mismo las funciones vitales.

Respiración: Las arterias umbilicales llevan la sangre con los productos de deshecho a la placenta donde se produce el intercambio de gases y la sangre oxigenada vuelve al bebé a través de la vena umbilical para oxigenar sus órganos.

Excreción: Como hemos dicho a través de las arterias umbilicales los productos de deshecho son transportados a la placenta y esta es la encargada de excretarlo.

Almacenamiento: La placenta almacena glucógeno, hierro y vitaminas liposolubles.

Protección: Las inmunoglobulinas pasan a través de la placenta protegiendo al bebé durante 6-12 semanas. Por eso hay vacunas que se administran durante el embarazo para inmunizar al bebé y que tenga protección tras su nacimiento. La placenta también sirve de filtro para algunas enfermedades y para algunos medicamentos. La barrera placentaria es limitada y hay algunas infecciones y enfermedades que pueden pasar a través de ella y provocar complicaciones en el bebé.

Hormonal: La placenta produce una serie de hormonas que van a ayudar al desarrollo del embarazo, estas hormonas van variando durante la gestación. No solo van a conseguir que el embarazo siga su curso, que el bebé se desarrolle también van a ayudar a preparar el pecho para la lactancia materna.

Nutrición: A través de la sangre materna pasan todos los nutrientes que van a ayudar al correcto desarrollo del feto. Agua, vitaminas, minerales, aminoácidos… La placenta selecciona lo que el bebé necesita y es transportado a través del cordón umbilical.

Y ¿qué pasa con el cordón umbilical?

El cordón umbilical está formado por dos arterias y una vena, aproximadamente mide unos 50cm de largo y un par de centímetros de diámetro. Para asegurar el paso continuo de sangre del bebé a la placenta y viceversa, estos vasos están recubiertos por una sustancia gelatinosa llamada gelatina de Wharton. Esta sustancia hace que aunque se produzcan nudos en el cordón o el bebé se pueda apoyar/enrollar sobre él los vasos no puedan comprimirse y así no comprometer la circulación sanguínea.

“Para asegurar el paso continuo de sangre del bebé a la placenta y viceversa, estos vasos están recubiertos por una sustancia gelatinosa llamada gelatina de Wharton”

Toda la sangre que se encuentra en el cordón umbilical es sangre del bebé por lo que debemos esperar a que toda esa sangre vuelva de nuevo al bebé, lo que se conoce como pinzamiento tardío de cordón. No debemos mirar el reloj esto no se trata de minutos exactos. Se trata de esperar a que toda la sangre vuelva a su dueño, que en este caso es el bebé. Tras el nacimiento el cordón tiene latido una vez que ha terminado de pasar toda la sangre el cordón se queda sin latido. Es entonces cuando se puede cortar. El cordón no tiene ninguna terminación nerviosa por lo que al cortarlo no haremos daño ni a la mamá ni al bebé. Sólo en casos en los que la situación del recién nacido esté comprometida y necesite reanimación se podrá cortar el cordón antes, pero siempre debe valorarse los pros y los contras de realizar un pinzamiento temprano puesto que toda esa sangre se perderá.

Cuando toda la sangre a vuelto al bebé el cordón tiene un color amarillento, sólo hay que compararlo con la foto de arriba para ver la diferencia.

¿Qué os ha parecido? Todos estos componentes son la casa de nuestro bebé, el lugar perfecto para que se desarrolle hasta que nace. ¿Sabes cómo se produce el alumbramiento de la placenta? Si no es así, estáte atenta porque próximamente subiré un post hablando de ello.

Gracias por leerme.

María Vega,

matrona.

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