Lactancia

Ingurgitación mamaría

Nace nuestro bebé y los primeros días estamos muy preocupadas porque ponemos al bebé al pecho, mama un ratito y luego se retira. No vemos leche, no vemos restos en la boquita y tenemos que confiar en que tenemos calostro y nuestro bebé se está alimentando. Todo el mundo nos dice que es poquita cantidad la que producimos y que el estómago de nuestro bebé es pequeño pero en ese vaivén hormonas, sentimientos a flor de piel a veces cuesta confiar. De repente, pasados unos días tras el parto, nos despertamos un día y…

¡PUM! Nuestro pecho ha aumentado de tamaño, están duros, sensibles y tenemos molestia. ¿Qué ha pasado? La conocida “subida de leche”. Ponemos al bebé al pecho, le cuesta engancharse pero al final lo consigue, mama y el pecho se queda mucho más blandito.

Si la lactancia se ha iniciado correctamente y el bebé hace buenas tomas no debería ser un problema y la congestión que puede aparecer tras la subida de la leche irá desapareciendo poco a poco al poner al bebé al pecho y realizar tomas efectivas.

Hay veces que no es tan fácil y que el pecho está muy lleno, muy duro, nos produce dolor, nuestro bebé no consigue engancharse o le cuesta mucho y después de mamar sentimos que el pecho sigue bastante lleno y duro. Esto se conoce como ingurgitación mamaria. Las causas por las que se produce una ingurgitación mamaria son variadas. Puede ser porque el bebé no realiza tomas efectivas, no vacía el pecho, problemas de agarre, haber recibido muchos sueros a través de la vía durante el parto…

Cuando existe una ingurgitación el pecho esta lleno no sólo de leche, si no que también se produce un edema que además de producir esa dureza, ese dolor, esa tensión hace que la salida de la leche sea más costosa ya que la presión que ejerce todo ese líquido al rededor del pecho hace que no haya una buena eyección de leche.

“La presión que ejerce todo ese líquido al rededor del pecho

hace que no haya una buena eyección de la leche”

¿Qué podemos hacer para aliviar los síntomas de la ingurgitación?

Lo principal es vaciar el pecho. El bebé es el mejor sacaleches que existe en el mercado. Debemos intentar ofrecer el pecho al bebé para descongestionarlo. Si un pecho está muy duro y nuestro bebé no puede vaciarlo, se queda dormido podemos realizar extracción manual o utilizar un sacaleches. En el caso de utilizar un sacaleches debemos tener cuidado. Puesto que si vaciamos constantemente el pecho podemos conseguir el efecto contrario. Que nuestro cuerpo crea que necesitamos producir más y más leche y acabemos sobreproduciendo y causando una obstrucción o una mastitis. Cuando se extrae leche debemos sacar el exceso que hace que nos duela el pecho y que esté muy duro pero sin llegar a vaciarlo del todo. ¿Qué más podemos hacer?

·Masajear el pecho: Realizar movimientos circulares al rededor del pecho, movimientos circulares desde la parte externa hacia la areola, poner una palma de la mano por debajo y otra por encima del pecho y realizar movimientos hacia el lateral.

·Presión inversa suavizante: Muchas veces el pezón se aplana, los conductos se comprimen debido a todo el líquido de al rededor y no permiten que la leche salga. Este masaje va a ayudar a reducir el edema en la zona del pezón y la areola. Colocando varios dedos al rededor del pezón en la zona de la areola y presionando hacia las costillas, realizarlo desde varios ángulos hasta que veamos que comienzan a salir gotitas de leche.

·Frío local después de las tomas: Después de terminar la toma poner frio local para reducir la inflamación. Envolver siempre en un trapo para no producir quemaduras en la piel por el frío.

·Antiinflamatorios: Si no tienes ninguna contraindicación para hacerlo puedes tomarlos para reducir la inflamación y el dolor.

·Uso del colector: El colector es un aparato que sirve para recoger la leche que sale debido al reflejo de eyección. Se coloca poniendo el pezón en el centro del embudo y se realiza vacío. El pezón quedará en el centro sin tocar ninguna de las paredes del colector. En el otro pecho pondremos al bebé. Gracias al reflejo de eyección que se produce en el otro pecho mientras el bebé mama, el colector irá recogiendo toda esa leche que va saliendo, descongestionando el pecho y aliviándolo sin llegar a vaciarlo del todo.

Normalmente, este proceso suele durar unas 24 – 48 horas y poco a poco el edema va cediendo. Si pasado este tiempo no mejorase, empezásemos a encontrarnos mal, fiebre, encontramos un pecho más grande que el otro, una zona enrojecida, inflamada, caliente… Deberíamos acudir a un profesional para que valorasen la situación.

Recordad que es una situación que se resuelve frecuentemente rápido, que debemos tener paciencia, poner a nuestro bebé al pecho y utilizar estos consejos para que se resuelva y poder continuar dando el pecho sin complicaciones.

Es importante saber detectar qué está ocurriendo para poder actuar de la manera adecuada. ¿Conocías la ingurgitación mamaria? ¿Qué consejos recibiste para solucionarla?

¡Gracias por leerme! Nos vemos en el siguiente post.

María Vega,

matrona.

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